Seiken Gakuin no Maken Tsukai Volumen 1 Capítulo 3

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El vehículo siguió corriendo recto por un puente construido encima del agua. El viento, acompañado del aroma de la marea, agitaba el cabello plateado de Riselia.

(Las tierras oscuras…)

Estas tierras antes formaban parte de una gran llanura. Aquella llanura había sido el último campo de batalla del ejército del rey demonio y la tierra que desapareció hacía mil años. Fue tragada por un mar de árboles formado por Arakill, el héroe y sabio que se fusionó con el Árbol Sagrado.

(… Ese mar de árboles debería yacer todavía bajo estas aguas.)

No sabía lo que había ocurrido en estos mil años, pero la tierra parecía haber cambiado drásticamente.

(… Ahora parece una gran bahía conectada con el océano.)

Leonis miró hacia la gran isla a la distancia desde detrás de la espalda de Riselia. Sí, era una isla, una gran isla rodeada de murallas. Las entradas de las murallas estaban todas equipadas con cañones y armas por doquier.

(Es mucho más grande que la fortaleza marina del rey del océano Rivaiz…)

Pensó Leonis.

Rivaiz era el rey demonio del océano, aquel que dominaba los siete mares demoniacos. No obstante, fue atacado por el héroe y mago Diruda y desapareció sin dejar rastro.

—Leon-kun, esta es la primera vez que ves un Jardín de Asalto, ¿no?

—Ah, sí… Es sorprendente que hayan podido construir una isla artificial tan grande.

—Eeh… ¿cómo supiste que es una isla artificial?

—Ah… bueno…

… No había ninguna isla aquí hacía mil años, por eso llegó a la conclusión de que se trataba de una isla artificial.

—Pues está rodeada de murallas y tampoco puedo ver rocas por debajo…

—Exacto. Esta es la ciudad marítima artificial Mega Float. Aquí dentro se genera la electricidad y toda la comida que consumimos.

Dijo Regina.

—Ahora está aquí quieta, pero el objetivo principal de este bastión es moverse por el mar y atacar las colonias de Voids.

—¿Entonces esa isla puede moverse?

Leonis no podía creerlo. El ejército del Rey Demonio por supuesto tenía su fortaleza en el cielo, que era móvil, pero no tan grande como esta isla. Si lo que ella decía era cierto, entonces la civilización había avanzado a un paso abrumador.

(… Además, ¿dicen que hay siete más de estas fortalezas?)

La raza humana en la antigüedad no era tan fuerte físicamente como los semihumanos, ni tenía una civilización tan avanzada como la de los elfos. ¿Quién hubiese imaginado que lograrían avanzar tanto en este tiempo…?

(… Tendré que investigar un poco sobre la fuerza actual de la raza humana antes de comenzar a formar mi ejército.)

Luego, el vehículo pasó por la puerta de una de las murallas.

 

 

—Las personas que obtuvieron el poder de las Espadas Sagradas pueden ingresar a la Academia de la Espada Sagrada. Por supuesto, ninguno está obligado a pelear contra los Voids, pero siempre hay algo en lo que pueden ayudar.

Dijo Riselia luego de bajar del vehículo.

—… Entiendo.

De hecho, eso era precisamente lo que él quería escuchar. De esa forma podría saber de manera más directa qué era eso de las Espadas Sagradas.

—Nos reuniremos en un rato de nuevo. Ah, y si te pierdes…

—Señorita, solo hay un camino hacia aquí, no hay de qué preocuparse.

Riselia se preocupó, pero Regina le respondió algo cansada. Al parecer, las personas que venían del exterior de la ciudad tenían que pasar por una inspección especial antes de ingresar. Por eso, un radar mágico pasó su luz frente a Leonis.

Luego de despedirse de ambas, una puerta de metal se cerró, y Leonis, estando solo… tomó un gran respiro y gritó.

—¡¡¿Cómo rayos terminé en esta situación?!!

El plan perfecto de Leonis era resucitar como el rey demonio que era, reunirse con sus adoradores y, luego de algunos años, resurgir su ejército para luchar nuevamente contra los humanos. Pero ahora se encontraba con que la tecnología de estos había progresado abrumadoramente, la magia antigua que conocía ya casi no se conocía y el mundo estaba siendo acechado por el peligro de los Voids, no por sus siervos demoniacos.

(… Y lo peor de todo, este cuerpo.)

¿Por qué la magia de resurrección falló? Leonis se había formado una teoría sobre eso. Hacía mil años, él ideó una magia que pudiese resucitarlo con el cuerpo de un rey demonio, pero antes de ser eso fue un héroe, un chico humano que luego de ser traicionado y asesinado a manos de los humanos fue salvado por la Diosa de la Rebelión… En pocas palabras, tenía dos vidas pasadas, la de un rey demonio y la de un héroe.

Pero su magia de resurrección contaba con dos procesos. El primero era introducir su alma en el cuerpo de un humano para luego pasarla al cuerpo de un rey demonio, como lo había hecho la Diosa de la Rebelión, pero por alguna razón el proceso falló. Despertó antes de que el proceso se completara, antes de que su alma pasara al cuerpo del rey demonio. Aunque, de todas formas…

(… Me tomará tiempo acostumbrarme a este cuerpo.)

Se quejó mientras levantaba el dobladillo de su capa.

(… Bueno, tampoco tengo que ser pesimista.)

Había conocido a Riselia Cristalia, y gracias a eso tuvo la oportunidad de llegar hasta aquí. Al venir aquí, ahora podría conseguir toda la información que quisiera sobre este mundo.

Leonis miró a sus pies, más precisamente a su propia sombra.

—… Blackas, Sherry.

Dijo él. Szzzzz, szzzzzzzzz… De repente, la sombra bajo sus pies comenzó a moverse, y algo de color negro empezó a levantarse de allí. Lo primero que salió fue un lobo de color negro azabache con ojos dorados. Su tamaño era mucho más grande que el de un lobo común y su pelaje más negro que la noche.

Mientras que la otra sombra tenía forma humana. Era una chica con unos espléndidos ojos de color negro y un elegante traje de sirvienta. A simple vista parecía tener doce o trece años, y su pelo, aun siendo oscuro, brillaba con fuerza.

—… ¿Me llamaste, amigo mío?

—Estoy aquí respondiendo a su llamado, querido amo.

El lobo negro respondió con un tono permisivo, mientras que la chica respondió con reverencia.

—Ha pasado mucho tiempo.

Leonis respondió haciendo un elegante gesto con la mano.

El lobo negro era su amigo de armas, un compañero que peleó en incontables campos de batalla junto a él, además de ser el príncipe del reino de las sombras, mientras que la chica era una antigua asesina del reino de las sombras que una vez intentó matar a Leonis. Y, bueno, entre una cosa y otra, terminó convirtiéndose en la sirvienta del rey demonio.

Leonis tomó una parte del reino de las sombras y la guardó dentro de su propia sombra antes de que los Seis Héroes lo destruyeran por completo. Sin embargo, los únicos supervivientes fueron estos dos… De hecho, todavía había otra entidad más dentro de su sombra, pero si lo veía en su forma actual de seguro no dudaría en intentar arrancarle la cabeza.

—Sí, fueron unos largos mil años.

Respondió el lobo Blackas. Ninguno de los súbditos del rey demonio hablaba en un tono tan descortés, sin embargo, Blackas no era su súbdito, sino su amigo.

—¿Pero por qué tienes esa forma?

—Error de cálculos. Parece que resucité con el cuerpo de cuando era un humano.

Respondió Leonis, incómodo.

—Así que esa es la figura del famoso héroe de la Espada Sagrada. Es la primera vez que la veo.

—Obvio, a ti te conocí ya cuando era un rey demonio.

—Amo.

—Sherry, ¿qué sucede?

Respondió Leonis calmadamente mientras la miraba.

—Amo, quiero expresarle que encuentro muy linda su figura actual.

—Sherry, ¿te estás burlando?

—… No cometería tal osadía.

Negó rápidamente Sherry. Leonis por su parte no le tomó más importancia al asunto.

—Bueno, ya da igual. La razón por la que los llamé es que quiero pedirles un favor.

—… Ordéneme lo que sea, amo.

—Con gusto ayudaré a mi amigo en lo que sea.

La chica bajó la cabeza en reverencia y el lobo asintió.

—Quiero que los dos investiguen todo lo que puedan sobre esta fortaleza. El mundo ha cambiado mucho con respecto al que conocíamos.

El lobo miró a sus alrededor y volvió a asentir.

—Así parece. El exterior ha cambiado bastante en todo el tiempo que llevamos durmiendo.

—Sí. Además, la magia se ha ido olvidando con el tiempo. Si usan magia frente a las personas, estas se van a sorprender.

Aunque la magia se hubiera perdido, la civilización había avanzado en el desarrollo de los objetos que hacían uso de ella. Incluso el sistema de iluminación era más avanzado que el de hacía mil años.

—Es difícil creer que la magia se haya olvidado. Es más, ¿de verdad es posible construir todo esto sin ayuda de la magia?

—Eso es algo que tenemos que investigar también. En cualquier caso, todavía estoy en un estado en el que no puedo usar todo mi poder a libertad, así que cuento con ustedes.

—Entendido.

—Sus deseos son órdenes.

Luego, ambos desaparecieron en medio de las sombras. Mientras esos dos se encargaban de la ciudad, Leonis lo haría de la Academia de la Espada Sagrada.

Leonis salió del pasillo. De inmediato, un tipo de alarma mágica comenzó a hacer “piii piii”.

—¡¿Qué?!

De inmediato lanzó una magia de sigilo para ocultar su poder mágico. Al hacerlo, la alarma se detuvo enseguida.

(… Tengo que tener más cuidado.)

 

 

Luego de unos quince minutos en lo que se terminó de realizar la inspección automática, Leonis subió por un ascensor. Después, las puertas se abrieron mostrando el sol brillante en lo alto del cielo. Apenas salió del ascensor, Leonis vio a Riselia ahí ya esperándolo.

—Bien hecho, Leo-kun.

“Aquí tienes”, dijo ella, entregándole una tarjeta.

—Esta es tu tarjeta ID, aunque por el momento es solo de visitante.

—¿Tarjeta?

Dijo Leonis mientras miraba con curiosidad la tarjeta azul. Era una tarjeta con un diseño simple y el emblema de una espada blanca grabado en el centro de esta. No le hizo falta usar el sensor mágico, sabía que había algún tipo de magia imbuida en la tarjeta.

—Esto es lo que demuestra tu estancia legal en este lugar, así que no la pierdas de vista.

—Entendido.

—Bien, en ese caso, vamos a la escuela.

Dijo Riselia, dirigiéndose al vehículo y dándole unos golpecitos al asiento. Leonis en ese momento se dio cuenta de algo: el asiento lateral ya no estaba ahí.

—¿Y Regina-san?

—Dijo que tenía muchas cosas que hacer en el distrito comercial.

—Ya veo.

Parecía que ese asiento lateral también podía usarse como vehículo independiente. Leonis nuevamente se sentó en la parte de atrás, aferrándose a la cintura de Riselia como la vez pasada. Ella pisó el pedal y enseguida se escuchó el sonido del motor. El vehículo comenzó a correr dentro de un túnel. Lo bueno era que, como el suelo aquí estaba pavimentado, el vehículo corría con total normalidad, sin saltar por baches o piedras. El agradable viento nuevamente hacía que el cabello plateado de Riselia bailase frente a sus ojos. Al salir del túnel…

—¡¿Qué…?!

Leonis se sorprendió. Frente a él apareció una enorme estructura laminada.

—Este es el distrito comercial. Sorprendente, ¿no?

—Sí, bastante.

Respondió Leonis fingiendo sorpresa.

—Todos se sorprenden al principio.

Riselia se sintió algo insatisfecha por la reacción de Leonis. El edificio tenía innumerables ventanas, y era la primera vez que veía una edificación de tal clase. Después de todo, en la era de Leonis no había nadie capaz de construir una edificación tan alta, ni siquiera existía la tecnología para hacerlo.

Cerca de allí había varios chicos y chicas vistiendo la misma ropa. Parecía que eran de la Academia de la Espada Sagrada al igual que Riselia.

—Es más pacífico de lo que imaginé.

—¿Se nota?

—Un poco, por el ambiente.

Él conocía muy bien el ambiente que un país en guerra y caos tenía, por eso no pensaba que este lugar fuera el frente de batalla contra esos Voids.

—El Séptimo Jardín de Asalto jamás ha permitido ninguna invasión void, y eso que es el bastión más nuevo a excepción del Octavo Jardín, que todavía está en construcción.

Dijo Riselia.

—Los paladines de los jardines son enviados al frente de la batalla, pero los bastiones en sí son seguros.

—Ya veo.

—Toda la ciudad está dividida en una zona residencial, una comercial y una zona de administración en el centro, que controla todo en este lugar. Por último, la institución que está a cargo de todo elemento militar…

Dijo Riselia, señalando a un lugar específico.

—… Ese lugar es el núcleo de esta ciudad, la Academia de la Espada Sagrada.

 

 

—Será mejor tomar un baño primero, al menos antes de iniciar el proceso de registro.

Luego de cruzar una puerta, ella estacionó el vehículo en un lugar especial para ello. La Academia de la Espada Sagrada era un lugar inmenso, compuesto por varias instalaciones.

(… ¿Es mi imaginación o es mucho más grande que el castillo del rey demonio?)

Lo primero que hizo Leonis al bajar del vehículo fue quedar abrumado por la escala del lugar.

—¿Y todo este espacio es parte de la instalación escolar?

—Así es. Sorprendente, ¿no?

Asintió Riselia.

—Ese es el gran auditorio, y por ahí hay varias instalaciones con comedores. Aunque en el distrito comercial también hay varios restaurantes, la comida aquí es muy buena y barata. En el centro hay un gran espacio de entrenamiento, donde puedes elegir tu propio menú de entrenamiento para poder mejorar con tu Espada Sagrada. Luego está la sala de administración, los dormitorios, la biblioteca, las instalaciones de entretenimiento y un gran baño.

Dijo ella, señalando cuidadosamente a cada uno de los lugares mientras explicaba sus funciones.

—Umm, entiendo lo de la zona de entrenamiento, pero ¿para qué el baño y el salón de baile?

Preguntó Leonis.

—Las Espadas Sagradas nacen del corazón de los paladines. Por eso, si están turbados no podrán sacar todo su poder. En realidad, en el Segundo Jardín se brindaba entrenamiento militar puro a los paladines, pero eso no resultó ser muy eficiente.

—… Ya veo.

Al parecer no eran unas instalaciones militares ordinarias.

Ambos caminaron uno al lado del otro por un sendero rodeado de árboles y plantas. En eso, varias chicas con el mismo uniforme que Riselia pasaron al lado de ellos, mirando a Leonis y diciendo “Mira, mira, qué lindo”, cosas irrespetuosas para un rey demonio.

—¿Hay muchas chicas en esta academia?

—La mitad son chicas, solo que por aquí se ven más porque estamos cerca de sus dormitorios.

En ese momento, Riselia se detuvo de repente.

—¿…?

Estaba mirando hacia delante con un semblante sombrío. Allí estaba un hombre rubio vistiendo el mismo uniforme.

—Oh, pero si es la señorita Riselia. ¿Qué se te ofrece por aquí?

—Muzel Rhodes…

Dijo Riselia al mismo tiempo que se mostraba precavida delante del tipo.

(… No parece que sea una de sus amistades.)

El chico llamado Muzel estaba acompañado por cuatro chicas, todas con el mismo uniforme. Todas eran chicas agraciadas y hermosas… pero, por supuesto, no tanto como la que estaba al lado de Leonis ahora mismo. El hombre, de hecho, tampoco estaba tan mal, pero su expresión no combinaba para nada con su rostro. Era una mirada despectiva, como si viera a Riselia como un simple objeto… Era de hecho un poco desagradable.

—… Andando, Leo-kun.

Riselia tomó a Leonis del brazo y comenzó a caminar.

—Oh, un momento…

De repente, el hombre y sus mujeres se pusieron al frente para impedirles el paso.

—… Quítate, por favor.

—Vamos, no seas tan impaciente… Umm, ¿y ese niño?

El hombre bajó la mirada como si recién hubiera notado la presencia de Leonis.

—No tengo por qué responder a eso, Senpai.

Dijo Riselia mirándolo con desagrado, pero el hombre solo se rio.

—¡Grandioso! No me digas que el escuadrón inútil ahora recluta niños.

—… ¡Él es un paladín hecho y derecho!

—¿Este niño? ¡Jajaja, qué graciosa eres!

Dijo Muzel sonriendo mientras miraba a Leonis.

(… Haah, la ignorancia a veces da la felicidad.)

Dijo Leonis en su mente. Si fuera el mismo de siempre, ya lo habría convertido en cenizas y luego lo habría resucitado en el monstruo de clase más baja, el guerrero esqueleto. De hecho, si Sherry estuviera aquí, ya lo habría cortado en mil pedazos.

(… Bueno, es algo que me esperaba estando en este cuerpo. Perdonaré su insolencia por ahora, igual no sería bueno destacar mucho.)

Al ver que Leonis ni siquiera se inmutó, Muzel volvió a ver a Riselia.

—No tomes el camino difícil, Riselia Cristalia. Si te unes a mi escuadrón, podrás seguir quedándote en esta escuela.

Dijo Muzel frunciendo el ceño y de forma que Leonis lo escuchara.

—Lo hago por tu bien, después de todo, ni siquiera has podido manifestar tu Espada Sagrada aun siendo descendiente de un paladín.

—¡…!

Riselia vio al hombre frente a él con desprecio.

(… ¿No puede manifestar su poder?)

Leonis repitió eso en su mente.

(… Ahora que recuerdo, tampoco usó sus poderes en las ruinas.)

No, ella no pudo usarlos. Aun así, usó su propio cuerpo para proteger a Leonis aquella vez de las garras del Void. Pero, entonces, ¿por qué alguien como ella estaba en una escuela donde se entrenaban a personas con Espadas Sagradas?

—Ni siquiera necesitas venir a las expediciones de Voids peligrosos, solo basta con que seas parte de mi colección de juguetes.

Muzel sonrió de forma desagradable, tocando los pechos de una de las chicas que tenía a su lado. La chica mostró una pequeña, muy diminuta reacción, pero fuera de eso parecía una muñeca sin voluntad propia. Muzel siguió tocando sus pechos a placer suyo.

(¿Lavado cerebral o magia de control mental…? No, tal vez es…)

Ese tipo de magia debía haberse perdido ya hacía mil años, pero en tal caso esto era…

(El poder de su Espada Sagrada…)

Al parecer no solo existían Espadas Sagradas explosivas como la de Regina, sino que también de este tipo. Leonis había conseguido nueva información sobre este mundo.

—… No quiero.

Riselia lo rechazó sin pensarlo dos veces, y Muzel chasqueó la lengua enojado.

—¡¿Acaso piensas desaprovechar mi benevolencia?!

Gritó él, empujando a la chica a la que le estaba tocando los pechos.

(¿Benevolencia? Ja…)

Pensó Leonis con sarcasmo. Aunque sí era notable que el chico frente a él guardaba sentimientos bastantes distorsionados por Riselia.

(Bueno, es entendible. Su belleza es tal que incluso un rey demonio como yo quedó impactado por un momento…)

—… Quítate, por favor.

Riselia lo ignoró y trató de marcharse.

—¡…! Espera, ¿qué sucede con esa actitud tuya? ¡Espero que no me estés subestimando!

—… ¡Auch!

Riselia frunció el ceño por el dolor y elevó un pequeño grito. Eso fue porque Muzel la estaba agarrando de su cabello plateado. En ese momento… el ambiente alrededor comenzó a temblar.

—… ¿Eh…? ¿Q-Qué mierda pasa…?

Muzel no podía moverse. Docenas de gotas de sudor frío brotaron desde sus poros, sintiendo la muerte a su lado como si estuviera agarrándole el corazón.

—…

¡Tac! Leonis golpeó suavemente el talón de Muzel con el pie. Eso fue más que suficiente para que se pusiera de rodillas. A los ojos de Riselia, de seguro se vio como si este hombre de repente se hubiera caído al suelo.

—¡…! Aaah, ggh…

Ni siquiera él mismo comprendía qué estaba pasando. Estaba petrificado, sin poder hablar por la abrumadora presencia de la muerte sobre él.

—Ah, ¿se encuentra bien?

Leonis se hizo el tonto y se inclinó hacia él, tomándolo del brazo.

—Hii…

Intentó apartarse instintivamente por el miedo, pero Leonis no le dio oportunidad de hacerlo. Luego, se acercó a su oreja…

—… No te atrevas a volver a tocarle el cabello, cucaracha. Esta mujer ya es mía.

Dijo él, silenciosamente, palabra tras palabra.

—¡¿…?!

Luego, al soltarlo…

—¿Q-Qué diablos eres? ¿Qué diablos eres tú…? ¡Maldita sea!

Gritó Muzel luego de levantarse.

—… ¡Espada Sagrada, manifiéstate!

—¡Leo-kun…!

Riselia saltó hacia delante para tratar de proteger a Leonis, pero al mismo tiempo…

—… Muzel Rhodes, deberías saber que no está permitido usar las Espadas Sagradas en el campus, menos sin permiso.

Una voz seria y hermosa resonó en sus oídos. Muzel, al escuchar eso, chasqueó la lengua y bajó su mano. Al girarse, había otra chica uniformada y con una joya flotando a su lado. Ella venía caminando hacia esta dirección, agitando su largo cabello negro que le llegaba hasta la cintura.

—En primer lugar, esta es el área de las chicas. Si no te vas de inmediato, llamaré a la administración, ¿entendido?

—Guh… ¡Me las pagarás!

Muzel miró con rabia a la chica de cabello negro, luego a Leonis y de inmediato huyó junto a sus chicas.

(… Qué vergüenza la mía. No pensé que me llegaría a enojar por un simple insecto.)

Leonis tenía que tratar de mantener un perfil bajo en su estadía en la Academia de la Espada Sagrada, de lo contrario puede que se le hiciera difícil moverse a libertad en esta ciudad. Y aun sabiendo eso, en el momento que ese renacuajo tocó el cabello de Riselia… no pudo evitar liberar un poco de la presencia de la muerte en su interior.

(Bueno, tampoco me arrepiento.)

Leonis era conocido por ser el rey demonio más benevolente, pero todo tenía un límite… Después de todo, Riselia Cristalia ya era una de sus familiares.

—… ¡Finé-senpai!

—Sí que tienes mala suerte para que Muzel Rhodes se fije en ti.

La chica que se acercó tenía un largo cabello negro como la noche peinado en una trenza. Ella, a diferencia de Riselia, era un poco más alta y emanaba un aura de madurez.

—Aunque me salvé gracias a ti, Senpai.

En cuanto ella bajó la mano, la reliquia de luz desapareció. Al parecer eso también era una Espada Sagrada…

—Gracias, Senpai.

Dijo Riselia, agachando su cabeza en señal de gratitud. La chica de cabello negro asintió y luego vio a Leonis, que todavía estaba agachado.

—Supongo que tú eres el chico al que rescataron de las ruinas.

—Sí.

Respondió Leonis,

(… Parece que todas las conocidas de Riselia tienen grandes pechos.)

—Mi nombre es Elfiné Filet. Soy una operadora de escuadrones.

—¿Elfiné… senpai?

Ya había escuchado ese nombre, era la persona con la que Riselia se había estado comunicando antes. Su voz era suave, tranquila, como si algo dentro de ella envolviera todo tu cuerpo.

—Mi nombre es Leonis Magnus, estoy acompañando a Selia-san.

—Jeje, ya veo, Leo-kun.

Dijo ella, acariciando la cabeza de Leonis con gentileza.

(… Lo mismo ha pasado con Riselia. ¿Por qué todas acortan el nombre del rey demonio de esa forma?)

—Bienvenido a la Academia de la Espada Sagrada. Justo ahora iba a la sala de administración a dejar el uniforme para chicos que me pidieron. Creo que la talla es perfecta.

Dijo ella, dándole a Riselia la bolsa en la que estaba el uniforme.

—Muchas gracias, Senpai.

—¿Se dirigen a hacer el registro de la Espada Sagrada?

—Primero pensaba llevarlo a mi dormitorio. Es mejor que primero se dé un buen baño y se cambie de ropa.

—Ah, es cierto. Aunque, Selia, tú también deberías tomar un baño.

—… ¡¿Eh?! ¡¿A-Acaso huelo tan mal?!

Dijo Riselia sumamente asustada mientras olía su propia ropa.

—Leo-kun, ¿huelo mal?

Preguntó ella.

—No, o al menos a mí no me lo parece.

—Uuh…

Riselia se dejó caer de hombros.

—No es eso, me refiero a que estás sucia de tierra.

Dijo Elfiné con una sonrisa.

—Por cierto, Finé-senpai, ¿también vas de camino a los dormitorios?

—Voy de camino a enviar los nuevos datos de los Voids a los paladines. Parece que sí hay algo escondido debajo de las aguas de esta área.

—¿Ruinas, tal vez?

—No lo sé. Supongo que los paladines mandarán algún tipo de equipo de exploración…

(… ¿Debajo de estas aguas?)

La conversación de ambas le llamó un poco la atención. Después de todo, debajo de estas aguas se encontraba el campo de batalla donde el ejército del rey demonio libró su última guerra.

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