Seiken Gakuin no Maken Tsukai Volumen 1 Capítulo 2

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(… ¿Cuántas veces he visto ya el mismo sueño? La ciudad en llamas, los gritos de la gente corriendo desesperada y una enorme criatura descendiendo del cielo.)

Hacía seis años, la familia de Riselia Cristalia fue asesinada por un Void. En ese año se produjo una gran estampida por el señor Void que finalizó en la invasión del Tercer Jardín de Asalto. Sus padres y hermanas, que además de ser gobernantes de la ciudad eran paladines, fueron a las líneas delanteras para proteger a todas las personas de la ciudad, pero lastimosamente murieron en batalla.

Por esos tiempos, solo Riselia, de nueve años, y su amiga de la infancia Regina sobrevivieron al escapar a un refugio que había cerca. Luego de pasar varios días infernales, fueron socorridas por el equipo de rescate de refugiados del Séptimo Jardín de Asalto, y más tarde fueron enviadas a la Academia de la Espada Sagrada que se encargaba de instruir a los paladines.

La Espada Sagrada… aquello era la única arma que le quedaba a la humanidad para defenderse de los Voids. Claro que había muchas de ellas, todas con diferentes formas, y les otorgaban diversas habilidades a sus portadores. Riselia sobrevivió a un riguroso, casi desesperante entrenamiento en la Academia de la Espada Sagrada, todo para poder volverse una paladín algún día, conseguir el poder de una Espada Sagrada y así poder luchar contra los Voids… Sin embargo, el día en que debía crearse su Espada Sagrada nunca llegó…

(Y ahora voy a morir aquí, miserablemente.)

La fría sensación de la muerte rodeaba delicadamente todo su cuerpo. En medio de su consciencia, que iba haciéndose distante con cada segundo que pasaba, pensó en aquel chico.

¿Habría podido huir y reunirse a salvo con Regina? No, incluso si sobrevivía unos cuantos segundos más, no iba a ser capaz de escapar a salvo.

(… No pude… protegerte… Lo siento… lo siento…)

Así, su consciencia fue en descenso hacia una profunda oscuridad…

 

 

—… No puedo, no lo entiendo.

En medio de las ruinas derrumbadas, con el techo destrozado… allí, Leonis tiró al suelo el terminal en forma de tabla que traía Riselia consigo. Parecía funcionar con algún tipo de circuito mágico, pero, no importaba qué tanto Leonis conociera sobre la magia, no era capaz de comprender el funcionamiento de ese aparato.

—No pensé que los humanos avanzarían tanto en el desarrollo mágico.

… No obstante, eso sí era algo que podía comprender. Aunque la tecnología mágica era ahora mucho más sofisticada que hacía mil años, seguía siendo un mero artefacto mágico.

(… Lo que no entiendo es esa arma, las Espadas Sagradas de las que tanto hablan.)

Una de ellas era aquel cañón de fuego que había usado la chica llamada Regina. Aquello era claramente una alteración del principio del poder de la magia que Leonis conocía. Esa arma era especial, o tal vez…

Leonis suspiró. Primero estaban los Voids, criaturas de otro mundo que no existían hacía mil años. Luego el abrumador avance tecnológico y por último las Espadas Sagradas. ¿De verdad sería capaz de reunirse con “ella” en este mundo…?

… La Diosa de la Rebelión profetizó algo. Mil años en el futuro, la reencarnación de la diosa despertaría sus poderes. El trabajo de Leonis era encontrar a la portadora de su alma y protegerla hasta su despertar. Por último, reunir nuevamente al ejército del rey demonio, el gran ejército que luchó una vez contra los dioses. Esa fue la única promesa que el rey demonio Leonis le hizo a ella.

—… Ummm… uuh…

De repente, Riselia, que estaba durmiendo al lado de Leonis, comenzó a mover sus cejas.

(… Por fin despertó.)

Leonis logró “regresarla de la muerte” gracias a su magia, aunque al parecer el resultado fue mucho mejor de lo que esperaba.

(… Fue un gran éxito… No me esperaba este resultado. Supongo que debe ser bastante compatible con esa magia.)

Riselia abrió sus somnolientos ojos poco a poco.

(… Por el momento, parece que los efectos secundarios aparecerán más adelante. Es posible que se enoje cuando se entere de la verdad, o incluso que caiga en la desesperación…)

—Solo espero que no me odie mucho.

Mmurmuró Leonis. No obstante, Riselia no se dio cuenta de esas palabras.

—… ¿Eh…? ¿Eh? ¡¿Eeeeeeeeeeeeeh?!

Gritó sorprendida en cuanto vio su cuerpo.

—¿Cómo estuvo la siesta, Selia-san?

Dijo Leonis.

—Ah…

Riselia reaccionó a esa voz y abrió enormemente sus ojos azules. Pero luego de la sorpresa… de repente abrazó con fuerza a Leonis.

—… ¡¿Eh?!

—… Qué bueno, qué bueno que te encuentres bien.

Susurró aliviada.

(… Lo normal en estos casos sería preocuparse por uno mismo.)

Leonis suspiró aún entre los brazos de la chica.

—D-Disculpa, me estoy sofocando…

—Ah, lo siento… ¿Pero cómo es que estoy bien…?

Luego de que Riselia lo soltara, finalmente le prestó atención a su propio cuerpo. El uniforme, o más bien la parte de este que había sido rasgado por las garras del Void, todavía estaba lleno de sangre. En adición a eso, tenía una gran cicatriz de forma horizontal. No obstante, la herida estaba completamente cerrada.

—… ¿Cómo es que…? No lo entiendo, debí haber muerto luego de ese ataque…

—Parece que no fue una herida tan profunda.

Mintió Leonis.

—… Así que usé la magia sagrada Curación.

—¿Magia…?

Repitió ella con duda, mirando fijamente a Leonis.

—Ummm…

Leonis, a decir verdad, estaba algo confundido ante la reacción de Riselia. Y luego de pensar por unos segundos…

(… ¿Acaso no sabe lo que es la magia?)

Finalmente había llegado a esa conclusión. Si ese era el caso, eso explicaría por qué ella no había usada ninguna magia en la batalla contra el Void de antes. Pero aun así sería raro, pues ella usaba un artefacto mágico con una tecnología muy avanzada.

(¿Qué significa esto…? No, tal vez sea lo contrario. De seguro ella ha pasado por un riguroso entrenamiento por eso mismo, porque no pueden usar magia. Lo único que pueden hacer es utilizar objetos con circuitos mágicos especiales usando el poder mágico en sus cuerpos. Lo arruiné…)

Ahora tenía que buscar otra explicación para no llamar la atención.

—¿Te refieres al poder de una Espada Sagrada?

—… Eeemm… ¿Tú crees que es eso?

Preguntó Leonis.

—Puede ser. En la Academia de la Espada Sagrada ya se ha descubierto la existencia de Espadas Sagradas con la habilidad de curación.

Asintió Riselia.

—Sí, de seguro eres un portador de una Espada Sagrada. En ese caso, puede que por eso los Voids te hayan secuestrado…

Murmuró ella mientras se llevaba una mano a la barbilla y pensaba.

—… Disculpa, pero no sé casi nada sobre este poder. En primer lugar, ¿qué es una Espada Sagrada?

Dado que era una buena oportunidad para recolectar información, Leonis decidió preguntar. No sabía exactamente qué eran esas Espadas Sagradas, ya que claramente eran cosas diferentes a las que él conocía.

—Ya veo. No te preocupes, la gente que vive fuera de los jardines de asalto por lo general no saben mucho sobre eso.

—Ya veo.

Asintió Leonis.

—Las Espadas Sagradas son el poder que la humanidad despertó para pelear contra los Voids.

Hacía sesenta y cuatro años, la humanidad fue atacada por la aparición repentina de los Voids. Con la cuarta parte de la humanidad exterminada y pensando que estaban al borde la extinción, unos años más tarde comenzaron a nacer niños con poderes sobrenaturales.

—Esos niños nacieron con poderes, con un milagro. El poder de crear fuego, provocar tormentas, todos poderes para pelear contra los Voids… Luego, todos tomaron la forma de un arma y fueron llamados Espadas Sagradas.

—… ¿Como el arma de la señorita rubia de hace un rato?

—Sí, su Espada Sagrada, el Drag Howl, encarna el poder de la destrucción. Todavía no se conoce la causa exacta, pero parece que la mayoría de las armas toman forma de acuerdo a la personalidad de sus usuarios.

(… Almas tomando forma de armas, ya veo.)

Era un poco difícil de creer, pero aun así parecía ser un tipo diferente de poder a la magia de la muerte que usaba Leonis, a la magia sagrada y a la espiritual.

—Los niños que nacen con el poder de una Espada Sagrada son llevados a la escuela de instrucción de paladines, o la Academia de la Espada Sagrada, como también le decimos. Allí reciben clases y se fortalecen.

(En ese caso, Riselia también debería tener el poder de una Espada Sagrada, aunque tampoco pareció haber usado nada de eso hace un rato… En ese caso, la magia en sí ha quedado en lo más profundo de la historia…)

Por suerte ahora tenía un poco de información sobre este mundo.

(Tendré que esconder el hecho de que puedo usar magia…)

Riselia tocó suavemente la cicatriz de su herida.

—Una Espada Sagrada de curación… Como pensaba, Leo-kun, debes de ser alguien sumamente bondadoso.

—…

Leonis no pudo evitar desviar la mirada ante esa sonrisa tan deslumbrante… ¿Pero qué tipo de expresión pondría ella si se enterara de la verdad?

—Eres mi salvador.

—Claro que no. De hecho, si no me hubieras protegido ahora mismo, yo sería el que habría muerto…

Dijo eso y luego Riselia reaccionó como si recordara algo.

—A-Ahora que lo dices, ¿qué pasó con el Void?

—Pues no lo sé, de un momento a otro solo desapareció.

Dijo Leonis. Obviamente lo último no era mentira. Los restos de los tres Voids exterminados por el fuego ahora estaban dentro de la sombra de Leonis.

—… ¿Desapareció?

—Sí.

—Ya veo… Los Voids actúan inesperadamente, como siempre.

Murmuró Riselia mientras se ponía la mano en la barbilla.

—Disculpa, ¿qué son exactamente los Voids?

Leonis aprovechó para preguntar eso.

—… A decir verdad, todavía nadie sabe lo que son realmente.

Respondió ella.

—Aparecieron de la nada hace sesenta y cuatro años y lo único que hacen es matar humanos. No sabemos el motivo ni de dónde vienen, tampoco qué son. Es un enemigo misterioso. Una de las teorías que planteamos es que son invasores de otro mundo, pero todavía no estamos seguros de ello. Por eso, están vacíos… Por eso los llamamos Voids.

“¿Qué diablos me estás contando?”, pensó Leonis.

(¿Qué sucede con este mundo y sus eventos sin sentido?

—¿Y eso de ogros o dragones que mencionaste hace un rato…?

—Es un tipo de sobrenombre que usamos dependiendo de su tipo. Algunos Voids tienen la forma de esos monstruos legendarios.

—Legendarios…

Leonis repitió.

(En ese caso… ¿quiere decir que los demonios y monstruos de hace mil años ya no existen?)

Riselia se levantó de repente.

—Todavía puede que regresen, así que será mejor escapar lo antes posible.

—… E-Es verdad.

Luego, Riselia se tocó unos de sus pendientes.

—Regina, ¿me escuchas?

—Señorita, qué bueno que esté usted bien…

Y del otro lado se escuchó la voz aliviada de la otra chica.

—La comunicación se perdió de repente, así que me preocupé mucho. ¿Dónde está ahora mismo?

—Todavía dentro de la cripta. ¿Qué pasó con ese Void de clase ogro?

—Le metí ocho tiros con mi Drag Howl, pero finalmente lo derroté. Ese monstruo sí que se resistió hasta el final.

—… Entendido. En ese caso, reunámonos en la entrada.

Dijo Riselia y terminó la comunicación.

—Ya no tiene caso quedarse en un sitio como este. Andando.

(… ¿Un sitio como este, dices…?)

Leonis se sintió un poco ofendido.

 

 

—Leo-kun, esta es la entrada.

—Haah… haaah… Está bien.

Luego de dos largas horas de caminar por todas las ruinas, los dos finalmente llegaron a la salida.

(… Kuuh, creo que construí la cripta demasiado profunda.)

Leonis reflexionó sobre eso mientras trataba de aguantar sus adoloridos pies. Caminar por siete pisos era bastante complicado para él con ese cuerpo de diez años, claro que si hubiera usado un hechizo de teletransportación habría llegado en un abrir y cerrar de ojos, pero de haberlo hecho ella le habría preguntado qué era eso y cómo era que podía usarlo.

—Bien hecho, Leo-kun.

Riselia, que caminaba delante de él, se giró y le tendió la mano. Luego de tomar su mano sin decir ni una sola palabra, ella lo ayudó.

(… Qué vergüenza que yo, el rey demonio, tenga que estar pasando por esto.)

Luego de salir por la boca de la Montaña de la Destrucción, que era solo una gran roca cortada en forma de calavera, un fuerte viento sopló. Un gran desierto se extendía más allá de lo que uno podía ver afuera de las ruinas. Aunque ya se encontraban afuera, el cielo estaba completamente oscuro, cubierto por nubes grises.

(… Las ruinas de Necrozoa deberían estar aquí abajo.)

La gran ciudad de los muertos de hacía mil años ahora estaba enterrada debajo de este gran desierto, sin un solo rastro de ella. Aunque, bueno, incluso si alguien se entregara a la labor de excavar, lo único que encontraría serían unas ruinas casi completamente destruidas.

—Señorita Selia…

De repente, ambos escucharon la voz calmada de otra chica. Al girar, vieron a una chica rubia con coletas, con algo parecido a una especie de capucha antipolvo en la cabeza, apoyada en una máquina de metal que daba la impresión de ser algún tipo de vehículo. Ella era la usuaria de ese cañón, Regina.

—Me alegra verla a salvo… Un momento, ¡¿y esa sangre?!

—Sí, bueno, esto…

Dijo Riselia sin saber qué responder.

—No pude encontrar el nido, pero sí confirmé la aparición de varios Voids gigantes. Regresemos a la escuela e informemos sobre esto.

—¿Más Voids? ¿Se enfrentó a más Voids?

Preguntó Regina, sorprendida.

—Sí, pero por alguna razón desaparecieron.

—Haah…

Luego Regina vio a Leonis, que estaba detrás de Riselia.

—… ¿Y ese chico?

—Lo encontré en el interior de las ruinas. Parece que los Voids lo secuestraron y no recuerda muy bien lo que pasó.

—¿Los Voids secuestraron a este niño?

—No podemos decir que sea imposible. No conocemos cómo actúan realmente los Voids, pero si recupera sus recuerdos puede que obtengamos una muy buena información.

Regina asintió con un “Ah, ya veo”.

—¿Pero habrá algún poblado de refugiados por aquí cerca?

—No lo sé. Las expediciones todavía no han avanzado mucho hasta aquí, pero puede que haya sido traído de muy lejos por algún Void de clase volador.

Regina siguió viendo a Leonis, que permanecía sentado en el piso. De repente, sus grandes pechos dieron un pequeño salto.

—¡¿…?!

—Soy la sirvienta de la señorita Riselia. Mi nombre es Regina Mercedes, un gusto.

—U-Un gusto…

Respondió Leonis mientras esos grandes pechos seguían moviéndose frente a sus ojos. Luego, Regina le dijo a Riselia al oído…

—Señorita… este chico es un poco pervertido.

—… ¡¿Q-Qué?!

—¡Santo cielo, ¿qué estás diciendo en un momento como este?!

Luego de ignorar las ridiculeces dichas por la sirvienta, Riselia se montó en la máquina que parecía un vehículo. Tenía tres ruedas y parecía un pequeño carruaje, pero sin caballos.

(Parece un vehículo impulsado con poder mágico.)

Un pequeño asiento estaba ubicado al costado del cuerpo principal del vehículo.

—¿Qué es esto?

—Un vehículo de uso militar. Leo-kun, siéntate aquí atrás.

Riselia se sentó al frente y luego Leonis atrás, sosteniéndose de su cintura. La sensación fue tan suave que Leonis no pudo evitar sorprenderse.

—Iremos a gran velocidad, así que agárrate bien.

Mientras tanto, Regina se sentó en el asiento lateral.

—Chico, eres libre de disfrutar de la señorita hasta que lleguemos a la ciudad.

—¡Oye, Regina!

Riselia accionó el manillar y de inmediato se escuchó un pequeño rugido.

—¡Guauu!

De inmediato, el vehículo aceleró con fuerza.

 

 

El vehículo militar flotó en el aire y comenzó a correr a una gran velocidad sobre el desierto.

(… ¡N-No puedo creer que haya un vehículo tan rápido!)

Pensó Leonis mientras sus mejillas se deformaban con el viento al mismo tiempo que se agarraba fuertemente de la cintura de Riselia.

(Lo malo es que no resulta muy cómodo.)

Era muy diferente a sentarse a lomos de su lobo negro cuando se dirigía al campo de batalla. Además, ahora una cabellera plateada estaba tocando su cara. Si se acercaba un poco más, incluso podría percibir el aroma de su sudor.

—Lo primero que quiero hacer al llegar a la escuela es tomar un baño.

—Concuerdo. Tengo arena hasta en las bragas.

Dijo Regina usando un dedo para abrirse un poco el uniforme en el espacio del pecho.

—… Ah, chico, ¿qué estás viendo?

—¡N-Nada, no estoy viendo nada!

Leonis rápidamente regresó su vista a la espalda de Riselia.

—Umm, ya veo.

Mientras, Regina sonreía con ganas de molestarlo.

(¡Kuuh! ¡No puedo creer que yo, el rey demonio, me excite con esta niña…!)

Luego Riselia se puso una mano en el oído y comenzó a comunicarse con otra persona.

—Senpai, rescatamos a un chico de los abandonados. Estamos de regreso a la escuela ahora mismo.

—De acuerdo. Les diré a los guardias que abran la puerta.

—Si es posible, quisiera que le prepararan unas prendas.

—¿Unas prendas?

—Sí. Le enviaré la talla junto a los demás datos.

—… De acuerdo, prepararé eso también.

—Disculpa, hay algo que no entiendo…

Le dijo Leonis a Regina.

—¿Qué no entiendes, chico?

—¿Quiénes son los abandonados?

Al preguntarle eso, Regina respondió con un rostro un poco más serio.

—… Son personas que sobrevivieron en colonias mientras el imperio realizaba su plan de los jardines de asalto hace sesenta y cuatro años. En pocas palabras, personas abandonadas por su propia nación, por eso los llamamos “los abandonados”. El propósito de los jardines de asalto es descubrir el origen de los Voids y al mismo tiempo albergar a las personas abandonadas.

—¿Hay muchas?

—No sabemos cuántas colonias existen actualmente. Después de todo, el mapa de este continente cambió por completo luego de la gran invasión de los Voids.

—… Ya veo.

—Parece que es verdad que no tienes recuerdos.

—… Lo lamento.

Leonis se preocupó al pensar que estaba sospechando de él.

—No, perdóname tú a mí.

—…

Regina tenía una expresión complicada en el rostro… Posiblemente estaba jugando con él un poco solo para tranquilizarlo.

—Jeje, ¿qué te parece si te doy un pequeño shock? Así puede que recuerdes algo.

Luego ella se levantó un poco la falda, dejándole ver sus piernas.

—… ¡N-No, gracias!

(… ¡Lo sabía, se está burlando!)

—¡Regina, ¿qué estás haciendo?!

—¿Yo? Nada, señorita.

Dijo Riselia luego de terminar su llamada.

—Deja de hacer eso, harás que Leo-kun se convierta en un hombre pervertido.

—Disculpe mi atrevimiento, pero los hombres ya de por sí son todos unos pervertidos.

Dijo Regina.

“… Eso no es cierto”, negó Leonis. No obstante, esto no era algo que el rey demonio Leonis haría, solo un fenómeno fisiológico natural por haber resucitado en el cuerpo de un chico humano.

Así, luego de un buen rato corriendo por el desierto en el vehículo… de repente, las nubes grises desaparecieron y el cielo se volvió azul claro.

—Ya se puede ver…

—¡¿…?!

Él movió la mano delante de sus ojos, tocando la calidez de los rayos del sol, algo que nunca había podido hacer cuando era el rey de los inmortales. Delante había una gran llanura con muchos árboles plantados y flores floreciendo a lo largo de toda la vista. Y mucho más adelante… se podía ver el océano, pero también…

—… ¡¿Q-Qué?!

Leonis no pudo evitar gritar de la sorpresa. Encima del océano había una gran ciudad brillando a lo lejos.

—Esa es la base y esperanza de la humanidad, el lugar construido para pelear contra los Voids, una de las ocho ciudades-fortaleza y la que alberga la capital imperial Camelot en el centro. Este lugar es el castillo de todos los paladines y además la espada para nuestro contraataque…

Dijo Riselia llena de orgullo.

—… Este es el Séptimo Jardín de Asalto[1].

[1]. 第〇七戦術都市. Séptimo Bastión o Baluarte. (N. del T.)

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