Seiken Gakuin no Maken Tsukai Volumen 1 Capítulo 1

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—… Ubicación actual: séptimo piso, sin señal alguna de los Voids.

—… Avance recto por el piso… y continú… la búsque… por favor.

Dijo una voz en medio de interferencias a través del dispositivo de comunicación tipo auricular que cargaba la chica en su oreja. Si uno se adentraba a lo profundo de las ruinas, este dispositivo militar entregado a los candidatos a Espadachín Sagrado de la Academia de la Espada Sagrada servía de mucho.

—Señorita Selia, ¿no le parece que ya es momento de que nos retiremos?

—Según esas personas, los Voids construyeron una colmena incluso en lo profundo de estas ruinas. Adentrémonos un poco más y sigamos investigando.

La chica, quien tenía un cabello largo color plateado, siguió caminando. Aquellos ojos color azul hielo, llenos de una gran determinación, miraron fijamente a la oscuridad delante de ella. No obstante, la luz emitida por el dispositivo mágico con forma de varita iluminó su figura en medio de la oscuridad.

Ella tenía quince años. Su cabello era de un calor plateado, el cual reflejaba la luz y brillaba gracias a la varita. Su piel era de un delicado color blanco, tanto como para ser confundida con un hada de las nieves. Agregado a todo eso, tenía los labios de un color cereza. Su bella apariencia hacía que cualquiera se fijara en ella en la ciudad, y por supuesto, de la misma forma, que se dieran cuenta de la sangre noble que corría por sus venas.

Riselia Ray Cristalia. En realidad, ella era parte de la nobleza del imperio que estaba a cargo de los jardines de asalto, por lo que en realidad no estaba en posición de realizar un trabajo tan peligroso como este.

—Entendido, ya entendí. Señorita Selia, usted es tan responsable como siempre.

Dijo una chica bajándose de hombros con una risa amarga. Ella tenía un cabello color dorado peinado en dos trenzas. Era Regina Mercedes, la sirvienta personal de Riselia. Sus ojos eran color verde jaspe, que resaltaba el vigor vívido dentro de ella. Sus extremidades, bien entrenadas pero además flexibles, daban a la vista la impresión de la belleza de un animal salvaje.

Ambas llevaban el mismo atuendo color azul. Este era el uniforme de la Academia de la Espada Sagrada ubicada dentro del Séptimo Jardín de Asalto. La misión de ambas era investigar una sospechosa ruina que apareció repentinamente en medio de la nada. Unos días atrás, este lugar pasó por un gran terremoto, y justo después de eso se encontró un enorme pasadizo subterráneo de una ruina debajo de la tierra. Ellas fueron enviadas a realizar una investigación en este lugar debido a que los Voids solían construir colmenas en lugares donde la magia se reunía fácilmente, como era el caso de esta antigua ruina.

La investigación de ruinas era un trabajo peligroso, y por eso muchas veces era considerado tarea para escuadrones suicidas. De hecho, hacía medio año, un pequeño grupo fue enviado a una exploración, pero encontraron una colmena de Voids y fueron exterminados.

… Voids. Aquello era el nombre dado a los invasores de otro mundo que de la nada exterminó a más de tres cuartas partes de la humanidad hacía sesenta y cuatro años. De dónde vinieron, cuál era su propósito, qué tipo de seres eran… Aquellas preguntas aún están rodeadas de misterio, y es que ni siquiera se sabía si eran seres vivos o tan solo armas. Lo único que sabían era que sus formas se parecían mucho a ciertas criaturas mitológicas.

—Es una misión importante, después de todo. Si hacemos la vista gorda con una de sus colmenas, es como si les diéramos vía libre para que ataquen la ciudad…

Dijo Riselia, apretando levemente los labios con fuerza mientras caminaba. No era como si no tuviera miedo, de hecho, ella era muy asustadiza, y desde su niñez no hizo más que esconderse tras las espaldas de sus hermanas mayores.

El aire debajo de la tierra, dentro de estas ruinas, era tibio, y todo apestaba a moho, tal y como si fuera un mausoleo.

—… De hecho, puede que sea un mausoleo.

Dijo Riselia, susurrando en voz baja.

Posiblemente se trataba de una ruina de hacía varios cientos de años. Mirando alrededor, podía ver estatuas espeluznantes con formas de monstruos de fantasía. Por eso, si este lugar era la tumba donde aquel rey dormía…

(… Seguramente ese rey debe de sentirse muy solo.)

Pensó Riselia. Ambas siguieron caminando por el pasillo lleno de tranquilidad mientras estaban atentas a cualquier señal de los Voids. Y luego…

—… Ah, ¿llegamos a un callejón sin salida?

Dijo Regina, deteniéndose y frunciendo el ceño.

—Más parece una puerta…

Dijo Riselia mientras miraba la enorme pared delante de ella. Intentó empujarla con ambas manos, pero esta no se movió ni un poco.

—¿Y si mejor intentamos romperla?

—Espera. Creo que hay algo escrito.

Riselia detuvo a Regina, quien comenzó a decir barbaridades, y luego con la luz de su varita iluminó la puerta. En la superficie estaban grabadas lo que parecían ser letras, pero ni siquiera ella, que estaba familiarizada con casi cualquier tipo de ruinas antiguas, podía entender aquel lenguaje.

—¿Puede leerlo?

—Umm, parece ser un lenguaje antiguo élfico… ¿o tal vez de los espíritus…?

Riselia sacó un pequeño dispositivo de análisis y rápidamente tocó la pantalla.

—¿Qué sucede?

—… Esta puerta todavía funciona.

—¿Funciona?

—Me refiero a que el sistema todavía está activo. Aunque más bien parece ser un tipo de objeto mágico antiguo…

—… ¿Y tomará mucho tiempo abrirla?

—Sí, un poco.

Regina se dejó caer de hombros y soltó un suspiro. Ella comprendía muy bien la personalidad de su señora.

—Vigilaré los alrededores entonces.

—Sí, por favor.

Regina decidió volver al pasillo mientras se despedía meneando su mano de un lado a otro.

Ella era del tipo que no soportaba estar aburrida. Aunque el trabajo de investigación de ruinas era peligroso, a diferencia de Riselia ella tenía el poder de una Espada Sagrada capaz de repeler a los Voids, por lo que ni siquiera sola en el pasillo estaría en peligro realmente.

Riselia por su parte siguió controlando su dispositivo y comenzó a analizar la lengua antigua. Dentro de la base de datos del dispositivo tenía que haber caracteres similares. Además, era seguro que al otro lado de la puerta debía haber algo oculto. Por eso ella estaba inesperadamente fascinada. Luego, al tocar las letras con sus manos, en ese instante… ¡pach!, se disparó una gran luz de poder mágico.

—¿Eh…?

¡Gogogogogo…![1] Luego, la pesada puerta de piedra comenzó a abrirse levemente.

—… ¡¿Se abrió?!

Riselia se sorprendió, abriendo sus ojos de par en par para, de inmediato, apuntar su linterna hacia la oscuridad delante de ella. Y luego…

(¿Eso es…?)

En una enorme pared de piedra estaba incrustado un raro cristal que irradiaba una luz misteriosa… Pero aquello no era algo que ella conociera. En ese momento, su dispositivo emitió una alerta.

(¿Rastros de magia…?)

El dispositivo que había detectado una señal mágica no dejaba de notificar mensajes de error.

Counter Stop

… El dispositivo había llegado a valores numéricos irreales para luego congelarse por completo.

—Aaah, santo cielo, ¿por qué tiene que fallar justo ahora…?

Dijo Riselia, y luego comenzó a acercarse lentamente a aquel cristal. Y en ese momento, dentro de aquel cristal que sellaba la oscuridad del interior, ella pensó ver algo con forma humana.

—… T-Tiene que ser una broma… ¡¿P-Por qué, cómo?!

Se quedó sin palabras por un momento y luego dio otro vistazo al interior del cristal. No cabía duda, allí dentro había algo con la forma de una persona.

(¡Tengo que salvarlo…!)

Dijo Riselia, sacando rápidamente una pistola de su funda.

 

 

¡Ganns ganns ganns!

(… ¿Por qué hay tanto ruido?)

El exterior del sarcófago estaba siendo azotado por un ruido desagradable que resonaba por todos lados, y por eso… el Rey Demonio Inmortal… Leonis Death Magnus, despertó de su letargo.

Este era el mausoleo que había permanecido intacto en el subterráneo de la legendaria capital de los inmortales, Necrozoa. El tiempo, que había sido congelado en este lugar, volvió a ponerse en marcha y el alma del rey demonio sellado en este mausoleo despertó por completo.

(¿Acaso ya pasaron los mil años…?)

¡Ganns ganns ganns!

Estaba dando vueltas a sus pensamientos en medio de la oscuridad que nublaba su vista. En el tiempo que estuvo sellado dentro del mausoleo, no tuvo consciencia alguna. Su tiempo se había detenido aquel día, cuando los héroes de la humanidad destruyeron su ejército de inmortales y su último bastión, la ciudad de los muertos, cayó por completo.

¡Ganns ganns ganns!

(Parece que al menos el ritual de reencarnación funcionó correctamente…)

En medio de la oscuridad, trató de doblar levemente la punta de los dedos de ambas manos. Aunque débil, tal parecía que ya podía sentir sus extremidades. Aun siendo el Rey Demonio Inmortal, ni siquiera él podría encontrarse en un estado totalmente bueno luego de pasar mil años sin suministrar poder mágico a su cuerpo. Es por eso que congeló su propia alma gracias a unos hechizos de muerte y detuvo su tiempo para poder reencarnar en este mausoleo…

¡Ganns ganns ganns!

(… Ummm, ¡ya guarden silencio!)

Gritó con furia Leonis al ser interrumpido.

(¿Qué diablos es ese sonido?)

Al parecer, alguien estaba golpeando el sarcófago desde afuera. ¿Quién era el atrevido que osaba perturbar el sueño del rey demonio de esta manera? Este mausoleo subterráneo estaba protegido por una poderosa barrera, por lo que no era nada sencillo infiltrarse. Aunque, debido al paso de los años, nada aseguraba que no hubieran ocurrido desastres naturales que debilitaron la barrera.

(Pero, de todas formas, la entrada de este mausoleo estaba protegida por una pared mágica…)

Intrigado por ello, Leonis mandó su conciencia al exterior. El atrevido que estaba tratando de romper el sarcófago del rey demonio parecía estar diciendo algo.

(Parece ser el lenguaje humano, umm…)

Tras pasar mil años, era natural pensar que el sistema de idiomas también había sufrido varios cambios. Por ende, extendió la punta de su dedo hacia la oscuridad, y de repente una luz brilló frente a él luego de invocar el hechizo «Análisis de Idiomas». Apenas había resucitado, pero no había problema alguno con el uso de la magia.

—Puede repeler incluso las balas, así que está claro que no es un cristal común y corriente. Probaré ahora con un antimaterial.

No podía entender del todo bien el significado de las palabras, pero no cabía duda de que la persona al otro lado trataba de destruir el sarcófago.

(… Así que solo es otro estúpido saqueador de tumbas.)

Dijo Leonis llegando a tal conclusión. Pero naturalmente este sarcófago no podía recibir ni un mero rasguño por parte de magia ordinaria. De todas formas, para él, cualquier atrevido como el que tenía enfrente debía ser castigado.

(… ¡Aprecia atentamente la figura del resucitado Rey Demonio y muere!)

Leonis extendió lentamente su mano… ¡Rilllllll! Y en ese mismo momento, junto a un violento sonido, el cristal oscuro se hizo añicos. Los pedazos salieron volando por todas las direcciones, y la persona delante de él se quedó sin palabras.

—…

El rey demonio resucitado luego de mil años miró a su alrededor con desconfianza. La atmósfera dentro del mausoleo no había cambiado ni un poco. Era un ambiente sereno, llena de un aire de muerte que rodeaba el lugar.

—… Umm… Uuuh…

La figura humana delante de Leonis dio un paso atrás y dejó salir una voz adolorida. Naturalmente, el ataque de hacía un rato no fue expresamente a matar al saqueador de tumbas frente a él, después de todo, sino que planeaba hacerle sentir lentamente el miedo de tener frente a frente al resucitado rey demonio. Y luego…

—… ¡¿Ugh?!

Y así, luego de dar un paso, Leonis se quedó sin palabras. Había una pequeña luz en el piso, y lo que su brillo iluminaba era… una mujer.

Su edad rondaba los catorce o quince años. Tenía un cabello plateado resplandeciente y unos ojos de color azul hielo muy claros. Su piel era tan blanca como la de las doncellas de las nieves, y su belleza era tal que cualquiera la confundiría con un gran elfo del bosque de los espíritus. Pero no realmente. ¿De verdad había alguien de la raza de los grandes elfos capaz de igualar la belleza de esta mujer? Su figura rememoraba a una escultura tallada por el arte de una diosa.

Sin darse cuenta, Leonis se quedó embelesado por la chica y se detuvo por completo.

(Los atrevidos deben ser castigados…)

En ese momento, aquel pensamiento quedó completamente en segundo plano. Esa chica estaba vestida con ropas que Leonis no conocía. El color azul predominaba en aquel uniforme parecido al de un caballero ligero, pero este estaba acompañado por una falda. De cualquier forma, no parecía ser algo que debiera estar en estas ruinas.

—… ¿Q-Qué…?

La chica miró a Leonis y abrió la boca. Más que una voz de terror, era en realidad un lamento lleno de sentimentalismo. En ese momento, Leonis regresó en sí.

(… Cierto, tengo que castigar a los atrevidos.)

Luego de replantearse eso…

—… ¿Qué hace un niño en este lugar?

Dijo la chica.

—¿Umm?

Sin darse cuenta, él reaccionó a la pregunta.

(… ¿Un niño? ¿Qué quiere decir?)

Frunció el ceño y miró hacia sus propias extremidades.

—… ¡¿Pero qué?!

Y abrió sus ojos de par en par por el asombro.

(¡¿Q-Qué diablos?!)

Él tenía ahora unas pequeñas y débiles manos y una piel fina y pura. Era como si fuera el cuerpo de un niño cubierto con una túnica negra. No, no “era como”… El rey demonio Leonis Death Magnus tenía la forma de un niño humano de diez años.

(… ¡¿A-Acaso la magia de resurrección fracasó?!)

Había varios tipos de magia de resurrección, considerando que la magia de decimosegundo nivel era la más alta de todas. Una de ellas era la que permitía reencarnar guardando el alma en otro recipiente. Otra forma era crear el recipiente a través de la magia y guardar el alma allí. Y la otra era regresar el cuerpo a un estado pasado y volver a regenerarlo desde ese punto. Tal parecía que Leonis había pasado por la tercera forma.

La primera dependía mucho del recipiente en el que iba a reencarnar, mientras que la segunda era complicada porque era casi imposible crear un recipiente capaz de soportar el alma de un rey demonio; por ende, Leonis optó por la tercera opción. En otras palabras, reconstruir un cuerpo parecido para que este mismo guardara su alma… tal y como la legendaria ave fénix que renace de sus cenizas.

(… ¿Pero por qué resucité con esta apariencia?)

Recordaba perfectamente que había configurado su magia para que reconstruyera su cuerpo, el cuerpo del rey de los inmortales. Pero, entonces, ¿por qué regresó a esta apariencia tan aterradora para él…? ¿Por qué había regresado a la figura de cuando aún era llamado Leonis el héroe?

La túnica oscura estaba siendo arrastrada por el suelo, pues era demasiado grande para su cuerpo actual. Su apariencia era muy poco confiable, muy a diferencia del cuerpo del rey demonio antes de resucitar.

—Eemm…

Y así, viéndose un poco relajada por ver que quien apareció delante de ella era un niño… la chica de cabello plateado se arregló el dobladillo de su falda desordenada y se levantó lentamente. Luego se puso en cuclillas y se quedó mirando fijamente a Leonis. Vio al cristal oscuro roto y luego a él.

—¿Por qué estabas atrapado allí?

—… B-Bueno…

Sin querer, se puso nervioso frente a aquellos ojos azul hielo viéndolo sin dudar.

(… Kkh… Es por esto que no me gusta el cuerpo de los humanos…)

—¿Acaso fueron los Voids los que te encerraron aquí?

—… ¿Voids?

Dijo Leonis, frunciendo el ceño ante esa palabra que nunca había escuchado antes.

—… Ya veo. Tus recuerdos están confusos por la sorpresa.

Dijo ella, pensando en algo… Y luego, de repente, abrazó con fuerza el pequeño cuerpo de Leonis.

—¡…!

—… Ya todo estará bien.

—¿Q-Qué haces…?

—No te preocupes, yo te cuidaré.

—D-Deten… Mmmgh… Uuh… ¡Muugh!

Pugg pugg. Dos suaves frutos estaban siendo presionados contra la cara del rey demonio Leonis. Los pechos de la chica eran voluptuosos, y las puntas de su cabello plateado le cosquilleaban en sus mejillas. Las manos y dedos suaves de la chica acariciaron dulcemente la cabeza de Leonis.

(¡…!)

Esto era mucho más que un acto irrespetuoso hacia el rey demonio que dominaba la ciudad de los no muertos, Necrozoa. No obstante, Leonis no fue capaz de rechazar aquella mano. Su corazón estaba latiendo fuertemente y su pulso iba en aumento cada vez más. Era una sensación nostálgica, una que solo había tenido cuando aún era humano. La sensación de ser abrazado era enormemente agradable.

(… ¿Umm…?)

Y de repente se sintió mareado. Y así, entre los brazos y el pecho de la chica, tan cómodos como una almohada esponjosa… el rey demonio Leonis perdió la consciencia.

 

 

(… Ya veo, así que tiene mezcladas uvas secas.)

Sentado en el altar del gran mausoleo, Leonis estaba comiendo algo parecido a una galleta dura que le dio la chica de cabello plateado.

(Se parece un poco a la comida de los elfos, aunque esa es un poco más seca.)

Aunque el sentido del gusto era algo que había perdido ya hacía mucho tiempo, no se sentía realmente malo tenerlo nuevamente.

—… Umm, ggh…

Un pedazo de galleta se quedó atorado en su garganta, por lo que se golpeó el pecho mientras la tragaba.

(Pero, de todas formas, qué cuerpo más miserable. Y pensar que perdí la consciencia solo por la falta de alimento…)

Murmuró él con pesar para sí mismo. Sí, Leonis se había desmayado simplemente por el hambre… aunque eso fue bastante peligroso. Que el último rey demonio perdiera la consciencia simplemente por estar hambriento era una falla sin precedentes para su título y nombre… Nunca pensó que fuera a resucitar con el mismo cuerpo de cuando era un humano, por lo que obviamente no se molestó en dejar agua ni comida en este mausoleo. Era difícil de aceptar, pero…

Leonis levantó el rostro y miró hacia la chica que estaba sentada un poco más apartado de él.

(… En ese caso, esta mujer podría ser la que me salvó la vida.)

Generalmente sería un acto merecedor de entregarle el reconocimiento más grande que él podía dar, la Medalla de Huesos, pero esa chica ahora mismo estaba tocando con la mano lo que parecía ser un intercomunicador en su oreja mientras hablaba con alguien.

—Encontré a un niño abandonado dentro de las ruinas. Solicito confirmación, por favor.

—… Entendido… Verificaré el registro de las personas perdidas.

(Es una especie de magia de comunicación a distancia. En ese caso, ese objeto con forma de pendiente debe ser un catalizador mágico.)

Luego, notando la mirada de Leonis… la chica le sonrió como si quisiera tranquilizarlo.

—Qué bueno, ¿ya te has llenado?

—…

Él asintió sin decir una palabra y luego la chica se levantó y se sentó a su lado.

—Mi nombre es Riselia Cristalia. Soy una aspirante a Espadachina Sagrada en el Séptimo Jardín de Asalto y pertenezco al séptimo escuadrón de entrenamiento… Ah, bueno, tengo quince años. En fin, umm, ¿cuál es tu nombre?

Puso su línea de visión a la misma altura que la de Leonis y luego se presentó. Él entendía sus palabras, pero realmente no comprendía qué era lo que quería decir. Lo único que entendió fue el nombre y la edad. Si recordaba los pueblos humanos que existían cerca de aquí, posiblemente ella sería del reino de Lagarde o del reino mágico de Schneider, pero no mencionó ninguno de los dos en su presentación. Además, ella parecía estar confundida, pensando que Leonis era un niño capturado por algún monstruo, demonio o lo que fuera.

(… Bueno, con esta apariencia no es como si pudiera culparla.)

Por lo que Leonis se abstuvo de hacerlo. La razón por la que resucitó en esta forma en sí era un completo misterio, pero… de cualquier forma, si se hizo un malentendido por esta apariencia, lo mejor aquí era usarla hasta donde pudiera.

(… Primero supongo que le sacaré algo de información sobre el mundo actual.)

Leonis levantó su rostro y…

—Yo… Mi nombre es Leonis, Leonis Magnus.

Dijo él nombrándose con el nombre del rey demonio, aunque con la voz de un niño. Por un momento pensó en utilizar un nombre falso, pero su orgullo como rey demonio no le permitía tomarse tales molestias por un simple humano, sin mencionar que este era el nombre que aquella otra mujer le había entregado, un nombre del que estaba orgulloso.

(Bien, y ahora su reacción es…)

Si el nombre del rey de los inmortales, Leonis Death Magnus, había sido transmitido por medio de leyendas en todo este tiempo, entonces debía mostrar alguna reacción significativa.

—¿Leonis?

Los ojos azules de Riselia se abrieron de par en par.

(Oh, ya veo, entonces me conocen incluso aho…)

—¡Es un lindo nombre!

—… A-Ah, ¿en serio?

Respondió Leonis, sorprendido.

(… Más que lindo, en realidad es el nombre que infundió miedo en todo el mundo.)

De cualquier forma, tal parecía que nadie había transmitido el nombre del rey demonio a las demás generaciones.

—Leonis… Entonces te llamaré Leo-kun. ¿Qué edad tienes?

—Unos diez años… supongo.

Respondió Leonis luego de aguantarse las ganas de reclamar por acortar el nombre del rey demonio de esa manera.

—… ¿Supones?

—Ah, no es nada. Tengo diez años.

No recordaba la edad exacta que tenía antes de convertirse en rey demonio, pero rondaba por ahí.

—Eres un niño desaparecido, ¿no? ¿Recuerdas cómo se veía el Void que te secuestró?

—¿Void?

Dijo Leonis, devolviendo la pregunta.

—¿No sabes lo que es un Void?

—Umm… no.

—Ya veo. Supongo que son casos normales en lugares lejanos.

Riselia se puso una mano en la barbilla y asintió.

—Los Voids son el enemigo de la humanidad que vino desde otro mundo. Nosotros, los caballeros de la Espada Sagrada, somos los encargados de luchar contra ellos.

—… ¿Otro mundo? ¿Enemigos?

Leonis estaba confundido. Hacía mil años, los que eran llamados enemigos eran los demonios, el ejército del rey demonio y el de la Diosa de la Rebelión, que traicionó a Luminus Powers y le declaró la guerra al mundo.

(¿Entonces eso quiere decir que en estos mil años apareció un nuevo poder enemigo? Pero, de ser el caso…)

No había ni rastro de eso en la predicción de la diosa.

—Nosotras vinimos a estas ruinas porque puede que haya una base de Voids aquí. Después de todo, suelen poner sus colmenas en ruinas antiguas como esta, y entonces…

Dijo Riselia, girándose hacia la entrada abierta del mausoleo.

—… encontré esa entrada.

(… Ya veo. Así que fue una coincidencia que me haya encontrado aquí.)

Era un misterio la razón por la que el sello de la puerta estaba abierto, pero de todas formas era posible que alguien del exterior la hubiera intentado abrir en estos mil años.

(No, un minuto…)

Leonis se dio cuenta de que no había confirmado lo más importante ahora mismo, por lo que…

—Umm… Riselia-san…

—Llámame Selia, Leo-kun.

—Bueno, Selia-san, ¿qué año del Calendario Sagrado es este?

Preguntó él, utilizando el nombre del calendario utilizado por la raza humana.

Si se sumaban mil años luego de la caída de su última base, la capital de la muerte Necrozoa, entonces debía ser el año 1447 del Calendario Sagrado. Pero…

—¿Calendario Sagrado?

Dijo Riselia, frunciendo el ceño con duda.

—Pues ahora mismo en realidad estamos en el año 64 del Calendario Humano Unificado…

—¿Calendario Humano Unificado?

Esta vez fue Leonis el que respondió con duda. Este era otro de los términos que nunca había escuchado.

(… ¿Qué diablos está pasando aquí?)

En ese momento, el pendiente en la oreja de Riselia brilló.

—… Señorita… tenga cuidado… Ahora mismo estoy en medio de una pelea… con un Void gigante…

—¡Eh, espera, ¿qué quieres decir, Regina?!

Sssszz, ssssszz… Sonó el audio con interferencia y luego la comunicación se cortó.

—¿Sucede algo?

—… No lo sé, pero…

Riselia puso una expresión seria y se levantó. Y luego, al siguiente instante… ¡Dooooooooooom! El gran mausoleo de la capital de la muerte Necrozoa se estremeció violentamente.

 

 

—… ¡¿Q-Qué sucede?!

Pequeños fragmentos de piedra comenzaron a caer desde arriba. Riselia rápidamente abrazó a Leonis, tratando de cubrirlo de las piedras.

(¡…!)

Sus suaves pechos debajo de su uniforme estaban siendo presionados contra su cara.

—Leo-kun, ¿estás bien?

—… S-Sí…

Podía oler el aroma del sudor de la chica. Mientras aquel olor hacía que por alguna razón sus latidos aumentaran, asintió.

—Por lo visto apareció un Void. Ahora mismo yo debería estar peleando con mi compañera.

Riselia arregló su postura y comenzó a ver a los alrededores con cuidado. ¡Doom dooom doom! A lo lejos se escuchaban sonidos de explosiones.

(… Y pensar que esta gente hace lo que quiere aquí, en el mausoleo donde duermen todos mis compañeros…)

Como rey demonio y rey de la capital de la muerte, era algo que no podía perdonar en absoluto. Por ende, Leonis trató de ponerse de pie…

—… ¡Uaah!

—¡¿Leo-kun?!

Pero sus pies se enredaron con la larga túnica que llevaba y terminó resbalándose.

(M-Maldita sea…)

Pensó él, poniéndose esta vez de pie lentamente mientras se sobaba la nariz… Todavía no se había acostumbrado ni un poco a este cuerpo joven.

—¿Estás bien? Parece que todavía estás herido.

—E-Estoy bien, no hay problema.

—Bien, eres un chico bastante fuerte.

Dijo Riselia, acariciando la cabeza de Leonis mientras ponía una sonrisa en su rostro para reconfortarlo… Era algo incómodo, pero misteriosamente se vio envuelto en una sensación para nada desagradable.

(¿Qué diablos me pasa…?)

—No te preocupes. Yo te protegeré.

Dijo ella, luego extendió su mano hacia un cinturón amarrado en sus muslos y sacó un objeto de metal de allí.

—Reliquia artificial Ray Hawk, activada.

Luego de murmurar esas palabras sosteniendo el objeto con ambas manos, este comenzó a cambiar de forma. Entonces, lo que ella sostenía en sus manos se convirtió en un objeto cilíndrico que liberaba una gran luz de poder mágico. Parecía ser un arma de disparos o algo por el estilo. Era un tipo de arma que no existía en la era de Leonis.

—Sígueme…

Riselia tomó la mano de Leonis y comenzó a correr. Luego… ¡Dooooooooooom!

—¡¿…?!

De repente salió un gran brazo de la pared de la ruina.

—¡…! ¡¿Un Void tipo ogro?!

Dijo Riselia, poniendo una gran expresión de sorpresa en su bello rostro.

(… ¡¿Dijo ogro?!)

Sin darse cuenta, Leonis se emocionó al escuchar la primera palabra que sí conocía de antes.

En el ejército del rey demonio, los ogros eran la raza de demonios caníbales que estaban bajo el mando del rey de los ogros Dizolf. No obstante, sus expectativas fueron traicionadas casi de inmediato.

—¡Leo-kun, retrocede…!

Lo que apareció desde el otro lado del muro era un gigante de al menos cinco metros de estatura, un ser de color gris con algún tipo de mineral rojo que crecía por todo su cuerpo. Y en su cabeza no había un solo ojo, sino más bien algo que parecía ser una boca extendiéndose de un lado a otro. A sus lados, tenía brazos gigantes y escamosos, mientras que en su barriga yacía lo que parecía ser la cabeza de una bestia.

(Esto no es un ogro en absoluto…)

Esta cosa no tenía nada de parentesco con los ogros que Leonis conocía. La figura más parecida a los ogros que él tenía en sus recuerdos era la de unas criaturas desagradables estudiadas en el laboratorio de Zenmain que no encajaban para nada con los oficiales del ejército del rey demonio.

—¿Eso es un Void?

Preguntó él, y Riselia le respondió sin quitarle el ojo de encima ni un segundo al monstruo frente a ellos.

—Así es. Este es el enemigo de la humanidad, los monstruos con forma de dioses antiguos…

¡Paam! Resonó el sonido de un disparo. Posiblemente era el arma de fuego de Riselia, pero al parecer no surtió efecto; la bala impactó, pero rebotó enseguida.

—… ¡Tch, no puedo hacerle frente solo con esta arma…!

—¡■■■■■■■■■■■…!

El Void en ese momento habló de manera inentendible, escupiendo de forma desagradable una especie de miasma desde su espeluznante boca. Alzando su brazo, el monstruo balanceó sus largas extremidades como si fueran un látigo para aplastar a Riselia.

—Hah… L’Rarte[2]

En ese mismo momento, cuando Leonis trató de invocar una de las magias del reino de las sombras… ¡dooom doom doom!, se escucharon fuertes disparos seguidos. Luego de producirse la explosión, un gran fuego escarlata cubrió todo el brazo del Void.

—¡Señorita, ¿se encuentra bien?!

—… ¡Regina!

Y esta vez, desde el otro lado de la pared apareció una pequeña chica con una gran arma cilíndrica en sus brazos. Su cabello dorado amarrado en dos coletas se estremeció violentamente por la onda de la explosión… y de paso sus grandes pechos también. Sus ojos brillaban como los de un gato en medio de las llamas y bailaban dentro de la oscuridad. Esta chica también tenía un rostro bastante bien definido.

La chica se detuvo arrastrando los pies por el suelo y frenándose lentamente por la inercia.

—Al parecer tenían razón. Esta ruina es un criadero de Voids y… Espere, señorita Selia, ¿y ese niño?

La chica llamada Regina miró a Leonis con incertidumbre.

—Lo encontré más al fondo de estas ruinas. Pero mejor hablemos de eso luego…

—Tiene razón…

—¡■■■■■■■■■■■…!

Gritó el monstruo, levantándose desde los escombros. Además, el brazo que debió haber sido destruido comenzó a crecer nuevamente con una increíble fuerza de regeneración.

—No esperaba menos de un gigante. No vamos a poder destruirlo totalmente solo con esta potencia de fuego…

Regina tomó la gran arma de fuego en su cintura y la cambió de posición a su hombro.

—Espada Sagrada Drag Howl, cambio de modo. ¡Armamento pesado contra bestias gigantescas Dragon Slayer!

En un solo instante, el arma se hizo aún más enorme. La chica sostuvo el arma con un cañón parecido a la boca de un dragón y la apuntó hacia el monstruo gigante…

(… ¿Y eso? ¿Qué es esa arma…?)

Pensó Leonis, mirando fijamente a la chica.

(… ¿A eso se refieren con Espada Sagrada?)

—¡Desapareceeeeeee!

 

 

¡Dooooooooom! Se produjo un fuerte estallido y luego una gran fuente de luz cegadora junto al sonido del cañón.

(… ¡M-Mi preciado mausoleo subterráneo!)

Leonis por un momento casi levantó la voz al ver eso, además de que ciertamente era un ataque con una potencia tremenda. Su poder de fuego se podía comparar con la magia de cuarto nivel «Rag Ira», pero lo que ella había soltado no era un hechizo. Después de todo, no se vio por ningún lado la luz del poder mágico que debe producirse con la activación de cualquier magia.

—¡¿L-Lo conseguiste?!

—Emm, señorita Selia, esa frase no es de muy buen augurio…

Luego, se vio cómo la sombra del gigantesco monstruo se levantaba en medio del polvo.

(Oh, así que soporta una potencia de fuego casi igual a la de Rag Ira.)

Leonis estaba sorprendido. Esa magia era capaz de convertir en cenizas a casi cualquier cosa. La chica de cabello rubio se quedó viendo al monstruo y dio un paso hacia el polvo.

—Retírese de las ruinas, yo me encargaré de este…

—Regina…

Riselia vaciló por un momento, pero de inmediato asintió.

—Está bien. Pero ten cuidado.

—Sí, señorita.

Dijo Regina con una sonrisa. Se podía sentir la confianza que se tenían ambas chicas entre sí aun con la falta de palabras expresadas.

—Sigamos adelante, Leo-kun.

Riselia agarró nuevamente el brazo de Leonis y comenzó a correr.

 

 

(No me esperaba nada de esto…)

Murmuró Leonis en su mente mientras seguía corriendo agarrado del brazo.

(… ¿La resurrección del rey demonio no debería ser mucho más correcta?)

Era lo que él pensaba, sin embargo había revivido en el cuerpo que tenía antes de ser un rey demonio, en el cuerpo de un joven humano. La magia de resurrección había fallado (claramente) y ahora la gran cripta había sido invadida y estaba siendo destruida por misteriosas criaturas de otro mundo llamadas Voids, todo sin el permiso del amo del lugar. Aunque quisiera ir y exterminar a todos esos monstruos ahora mismo, las cosas no siempre salían como él se las esperaba.

Leonis vio de reojo la cara preocupada de Riselia mientras corría con todas sus fuerzas. Esta mujer para él ahora mismo era una importante fuente de información sobre este mundo, por eso quería recolectar toda la posible de ella mientras escondía el hecho de que era un rey demonio.

—Pronto llegaremos a la salida.

Dijo Riselia con su aliento sumamente agitado.

(… Bueno, en realidad hay muchos atajos para llegar a la salida.)

Pero si se lo decía, de seguro ella iba a sospechar.

—… ¡Umm!

De repente, sintió una presencia. Leonis se detuvo de la nada y jaló a Riselia de su ropa. ¡¡Zuoooooooooooon!! El techo de las ruinas comenzó a caer. Si seguían avanzando, de seguro iban a quedar aplastados debajo de los escombros.

—… ¿Leo-kun…?

—Parece que ese monstruo de antes no es el único por aquí.

Dijo Leonis mirando hacia al frente mientras Riselia, quien se había echado al suelo, seguía delante de él. Desde los escombros, la figura de una enorme criatura con alas comenzó a verlos.

—¡…! ¡¿Había otro?!

—¿Eso también es un Void?

—Sí, un tipo volador, un clase dragón.

“¿Un dragón?”, pensó Leonis con el ceño fruncido. Ciertamente la forma de las alas era igual a las de un dragón, pero ese cuerpo lleno de minerales, hinchado y deforme era un poco diferente al de los dragones que Leonis conocía. Los que él conocía eran bestias mágicas mucho más hermosas.

—¡…! ¡Leo-kun, huye!

Tres tiros. Selia disparó tres tiros a la bestia alada, pero, como es obvio, eso no hizo mucho efecto.

(Bueno, supongo que es mi turno…)

Pensó Leonis bajándose de hombros. No había de otra, aunque el único problema que había es que esta chica iba a ver una pequeña parte de su poder. Pero lo bueno era que el monstruo frente a él sería un buen objeto de práctica para rehabilitarse luego de su resurrección.

(Te arrepentirás de invadir la gran cripta del rey demonio Leonis….)

Rio maliciosamente mientras preparaba una magia antigua. De repente, sintió cómo el poder mágico fluía por todo su cuerpo. Lo malo era que con este cuerpo no podía luchar como lo hacía antes, pero…

¡¡Shaaaaaaaaaaaa!! Las enormes garras del Void con forma de dragón se dirigieron hacia él.

(Desaparece…)

Leonis estuvo a punto de liberar un hechizo de sexto nivel, pero en un instante…

—… ¡No te dejaré!

… Riselia saltó hacia él y empujó a Leonis.

(… ¿Ah?)

Lo único que vio Leonis fue el cabello blanco plateado de la chica, y luego cómo las enormes garras del Void desgarraban la parte superior de du cuerpo. ¡Saash! Fue mandada a volar por el golpe del Void, cayendo al suelo luego de rebotar varias veces.

—¡¿Eh?!

Leonis se levantó y luego corrió hacia ella.

—Ah… uuhk.

Riselia estaba tendida en el suelo, con su ropa toda llena de sangre. Leonis llegó a ese lugar y lo único que hizo fue sorprenderse.

—¿Por qué me…?

—… Hu… Huye…

Dijo Riselia con una voz muy débil.

—Reúnete con… Regina y huyan de aquí… ¿de acuerdo…?

Era una voz desesperada y a la vez llena de gentileza. Cuanto más respiraba, la herida en su pecho se agrandaba más y la sangre salía sin parar hacia el suelo. Detrás de ellos todavía podía sentir la presencia del Void, y no solo era ese de clase dragón. Había dos o tres más, y posiblemente de la misma clase. Aun así, Leonis no se giró.

—… ¡Date… prisa…!

—…

Leonis tomó la mano de la chica, que perdió la consciencia. Sus manos rápidamente se pusieron frías, recordándole aquello que él había tocado muchas veces en su vida, la sensación de la muerte. Sus actos fueron estúpidos, un sacrificio en vano… Era fácil para él decir eso. Después de todo, el rey demonio Leonis ni siquiera pestañearía si recibiera un ataque como el de antes, y esta chica era una humana que él pensaba dejar vivir para poder recolectar información de este mundo. Además, en cierta forma, ella era su salvadora… No obstante, para él eso era todo lo que ella valía, ni más ni menos.

Pero aquella figura de ella al tratar de proteger a Leonis… era igual a la de “ella” en aquel entonces…

¿No te sientes aburrido de ser un héroe? Ven conmigo y sé mío, Leonis.

Recordó a esa chica, alguien que se sacrificó para sanar a un chico herido. Apareció de la nada frente él luego de ser traicionado por las personas que pensó que había salvado. Ella era la Diosa de la Rebelión, la mujer que se enemistó con el mundo y era odiada por todos.

—… Haah, qué molesto.

Murmuró Leonis en voz baja mientras introducía su dedo en el charco de sangre.

—Este cuerpo es realmente molesto…

¿Por qué había recuperado incluso los sentimientos que tenía cuando era humano?

Leonis se levantó y luego se giró. En ese instante, los tres Voids se detuvieron, como si hubieran sido congelados. Fueron absorbidos por la agresiva hostilidad y presencia del chico frente a ellos. Alrededor de ellos estaban las paredes de la ruina hecha añicos.

—Así que unos insectos como ustedes se atrevieron a perturbar esta cripta.

La voz fría del chico resonó por todo el lugar.

—Pensaba que mi resurrección había funcionado a la perfección, y mírenme ahora, con esta forma. No contento con eso, me entero de que unos monstruos que nunca había visto antes invadieron este lugar, destruyendo mi cripta justo frente a mis ojos. Y para colmo se atrevieron a matar a esta chica que salvó mi vida. Aaah, claro, lo admito, admito que me agradaba un poco esta valiente niña.

Murmuró ignorando a los Voids frente a él.

—Ahora mi capa es muy grande y me es difícil caminar con ella, sin mencionar que me duelen mucho las piernas…

Tenía varios rasguños en sus piernas por correr descalzo por este suelo de piedra, aunque eso al final solo era otra excusa para desquitarse con los Voids.

—… Ahora bien, ¿cuál creen que sería un buen castigo para ustedes?

Leonis se cruzó de brazos y pensó. El rey demonio era un ser generoso. Sí, dentro de él todavía quedaba un poco del sentimiento de misericordia. Después de todo, estas criaturas no parecían tener inteligencia propia. De seguro no sabían qué habían hecho ni a quién se lo habían hecho. Qué lástima, daban realmente lástima. Las criaturas no sabían ni comprendían que el joven, a pesar de su débil y pequeño cuerpo, era alguien contra quien no debían pelear.

—Bueno, supongo que…

Luego de ver una vez más a Riselia bañada en sangre, el rey demonio decidió el castigo.

—… Ustedes merecen la muerte.

Leonis pisó con fuerza el suelo y de repente se formó una sombra. De aquella sombra en movimiento, misteriosamente salió un bastón. Era un largo bastón de hojalata con un cristal mágico de color azul en la punta.

—Han pasado mil años, mi querido amigo…

Leonis tomó el bastón en su mano, liberando una presencia siniestra. Este era el símbolo de la muerte y de las fuerzas del rey demonio… el Bastón Mágico del Juicio. Era el bastón mágico que Leonis había robado luego de su batalla contra el legendario dragón sagrado.

—… Umm, el balance no es muy bueno al tomarlo con este cuerpo.

Agitó el bastón una y otra vez observando sus movimientos. ¡¡Shaaaaaaaaaa!! De repente, uno de los tipo dragón lo atacó con sus garras.

—… Haah, qué pocos modales.

Dijo Leonis, reuniendo su poder mágico y recitando un hechizo. Gracht. De repente, el enorme cuerpo del Void se deformó de arriba abajo, como si hubiera sido aplastado por algo. Sus extremidades se deformaron, doblándose hacia un lado y hacia otro, y su cabeza se pegó contra el suelo.

Orden de Gravedad; se trataba de la magia «Vira Zuo», una magia de octavo nivel. En medio de esa gravedad alterada, la bestia podía mover un poco sus extremidades, pero no zafarse del hechizo.

—… Muere aplastado, insecto.

Dijo Leonis, golpeando delicadamente el suelo con la punta inferior de su bastón. Así, el Void quedó destruido con facilidad, distorsionando incluso sus feroces gritos.

—¡¡Ooooooooooooooooooooooooh!!

De repente, otro Void, esta vez uno con un cuerno, arremetió contra Leonis.

—¿No sienten miedo? Interesante.

Leonis extendió su bastón hacia delante.

—Lua Meires.[3]

El cristal del bastón mágico brilló con fuerza, desplegando una gran barrera hexagonal. Así, el ataque del Void fue fácilmente repelido.

—¿Qué? ¿Eso es todo?

Dijo Leonis, burlándose. De repente, un feroz rayo salió de la punta del cuerno de la bestia cuando esta entró en contacto con la barrera. No obstante, eso no fue en absoluto suficiente para romperla.

—Supongo que ahora es mi turno de atacar…

Leonis movió su bastón. De repente, la barrera hexagonal se movió cortando al Void sin piedad de forma horizontal y vertical. El último de ellos, el único Void con vida, este con forma de serpiente, parecía tener algo de inteligencia. Hizo un hueco en el suelo de las ruinas, tratando de escapar hacia los pisos inferiores.

—¿De verdad crees que vas a escapar?

Leonis tomó un pequeño impulso y se elevó en el aire. Luego bajó su bastón hacia el suelo, hacia la dirección del Void que había comenzado a excavar hacia abajo.

—¡Conviértete en cenizas!

Orden de Fuego, una magia de sexto nivel, «Al Gu Belzerga»[4]. ¡¡Booooooooooom!! Un gran fuego carmesí hizo explotar en un segundo al último Void.

—… Supongo que eso fue todo.

Murmuró Leonis, aterrizando delicadamente en el suelo. Pero de repente su rostro se llenó de sorpresa.

—… ¡¿Q-Qué?! ¡No puede ser!

… Allí había algo que él no se esperó. Eran los restos de un Void, como si fueran su esqueleto.

—… ¡¿Al Gu Belzerga no pudo con sus huesos?!

Aquella magia era originaria del reino de Muspelheim[5], una potente magia de fuego que podía exterminar incluso a los dragones rojos. Leonis miró sus propias manos y luego suspiró. En aquella etapa de su vida, cuando era llamado héroe, era bastante malo con la magia. Así que era tal y como él había predicho, con este cuerpo no podía liberar todo su poder mágico.

(… A lo mucho puedo liberar un tercio de mi poder mágico.)

Leonis luego caminó hacia Riselia y tomó su mano. Su piel estaba toda fría, pero todavía respiraba. Sin embargo, el cuerpo de un ser humano es demasiado frágil. A este paso moriría sin lugar a dudas. Aun así, esa cara pálida todavía radiaba pura belleza.

—Soy el rey demonio, me da igual la vida de un simple humano.

Murmuró Leonis, aunque de cualquier forma ella no podía escucharlo.

—No obstante, es mi voluntad respetar el alma de los valientes. Trataste de protegerme aun a costa de tu propia vida. Claro que tratar de proteger a un rey demonio es estúpido, pero reconozco esa voluntad y valor.

Leonis levantó y puso entre sus brazos el cuerpo lleno de sangre de la chica.

—… Kuuh… p-pesa…

Aunque la constitución de esta chica era delgada y liviana a simple vista, resultaba algo pesada para Leonis, quien acababa de resucitar en el cuerpo de un niño de diez años.

—Lo lamento, pero ni siquiera un maestro de la magia como yo ha dominado aún la magia sagrada.

Ese era el precio que todo aquel que metía sus manos en la magia del reino de la muerte debía pagar. Es por eso que el rey demonio Leonis no podía utilizar ni el hechizo de sanación más básico que existía, sin mencionar que era imposible recuperar a alguien que había perdido tanta fuerza vital como esta chica.

 

[1]. https://youtu.be/XUhVCoTsBaM

[2]. Barrera de Oscuridad.

[3]. Barrera de Campo de Fuerza.

[4]. Bola de Fuego Extintiva.

[5]. Reino del fuego.

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